• Historia de la prostitución

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    Abrigo largo, maquillaje fuerte, ojos café intensos, labios carnosos, estatura alta y curvas voluptuosas que le quitarían el aliento a cualquier hombre. Mientras me indicaba el destino masticaba chicle de manera sexy y provocadora.

    Luego reposté con una pregunta que me hacía desde hace tiempo con ese tipo de personas:. En ese momento me sentí como el taxista de la canción de Arjona porque le pasé el cigarrillo y presuroso le ofrecí candela con mi encendedor, pero mis cigarrillos no eran de esos que te dan risa , ya que como decía ella, sí jodían el pulmón.

    No es un sector agradable sobre todo si se va de noche. Ustedes son demasiado mecanizadas, obvio no le pueden meter sentimiento al tema, pero en mi caso fue desilusionante, tal vez por mi edad e inexperiencia. No tiene que responder si no quiere. Pero sí pienso decirle, sólo espero que no me juzgue ni me vaya a abandonar porque sería muy duro para mí. Sí me ha gustado uno que otro hombre pero no les hablo de mis sentimientos para que no me manden a comer mierda.

    Ante todo la dignidad. Se ganó un pico en la mejilla y tranquilo que no se lo voy a cobrar. No se preocupe, que estoy recién bañadita y siéntase halagado porque yo no le doy besos a los clientes.

    Me besó el cachete, se bajó y se perdió entrando por una puerta adornada por luces de neón mientras saludaba al portero del lugar. Me quedé mirando un rato el sitio y entre tanto todo tipo de clientes empezaban a llegar; aunque suene irónico deseé que esa noche a ella le fuera mejor, que a pesar de lo duro de su trabajo tuviera muchos clientes.

    Bogotano, santafereño y defensor de la changua. Ya para entonces algunas de sus compañeras lo hacían y la instaban a imitarlas. La primera vez que se prostituyó fue con un hombre de 26 años, casado y con dos hijos.

    Luego le compró otros objetos como prendas de vestir. Primero buscaba cosas sencillas: No les pedía dinero ni las protegía. Los antojos simples de Frances con el tiempo comenzaron a complicarse.

    Después evolucionó a alcohol y drogas. Tres meses después de cambiarme a mi nuevo apartamento, mi vecino, que me alquilaba el mismo, se ganó la lotería. Siempre me pareció una buena persona. Se llamaba Gabriel, a secas, como me pidió que lo llamara. Acababa de cumplir cuarenta y no trabajaba, vivía de algunas rentas. Con la noticia de que había ganado la lotería vi rondar la casa a varias personas que nunca había visto.

    Familiares y amigos que tenía tiempo de no ver se aparecían por su casa. Sin embargo, nadie le sacó dinero porque él tenía sus propios planes. Tenía poco tiempo de haberme mudado al barrio cuando se pasó a vivir a la par de mi casa una mujer que alborotó al vecindario entero.

    La mayoría fluctuaba entre los 25 y 40 años. Daban dinero hasta por llegar en pantis a una casa Pero con esos ojos era que la veían a ella. Frances, muy madura ahora y quien habla de su experiencia con gran aplomo, comenzó a prostituirse cuando cursaba el séptimo grado. Ya para entonces algunas de sus compañeras lo hacían y la instaban a imitarlas. La primera vez que se prostituyó fue con un hombre de 26 años, casado y con dos hijos.

    Luego le compró otros objetos como prendas de vestir. Primero buscaba cosas sencillas: No les pedía dinero ni las protegía. Los antojos simples de Frances con el tiempo comenzaron a complicarse. Después evolucionó a alcohol y drogas. Con la noticia de que había ganado la lotería vi rondar la casa a varias personas que nunca había visto.

    Familiares y amigos que tenía tiempo de no ver se aparecían por su casa. Sin embargo, nadie le sacó dinero porque él tenía sus propios planes. Tenía poco tiempo de haberme mudado al barrio cuando se pasó a vivir a la par de mi casa una mujer que alborotó al vecindario entero. Yo tenía quince años. Yo vi cuando el camión de mudanzas bajaba las cosas de la vecina una tarde de abril. La primera vez que la vi estaba de espaldas y aproveché para ver el cuerpazo que tenía. Al principio la relación con la Gaby era por puntos.

    Yo le hacía mandados, la iba a dejar y a traer a algunas fiestas o la acompañaba a la casa de alguno de sus clientes. Luego de acumular suficientes puntos, ella me daba mi pago en especie. La llevamos así por un buen tiempo hasta que todo se empezó a complicar.

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