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    La santa de las prostitutas estereotipos de las mujeres

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    El derecho internacional de los derechos humanos se ocupa de los estereotipos de género y de su utilización, que afectan a derechos humanos y libertades fundamentales ampliamente reconocidos.

    Un estereotipo de género es una opinión o un prejuicio generalizado acerca de atributos o características que hombres y mujeres poseen o deberían poseer o de las funciones sociales que ambos desempeñan o deberían desempeñar. Un estereotipo de género es nocivo cuando limita la capacidad de hombres y mujeres para desarrollar sus facultades personales, realizar una carrera profesional y tomar decisiones acerca de sus vidas y sus proyectos vitales.

    Los estereotipos nocivos pueden ser hostiles o negativos por ejemplo, las mujeres son irracionales o aparentemente benignos por ejemplo, las mujeres son protectoras. La utilización de los estereotipos de género es dañina cuando genera violaciones de los derechos y las libertades fundamentales. Un ejemplo de lo anterior es la falta de penalización de la violación marital, basada en el concepto social de que la mujer es la propiedad sexual del hombre. En otros tratados de derechos humanos también se exige que los Estados Partes se enfrenten a los estereotipos nocivos y a su utilización.

    Los artistas que han realizado la imagen de la mujer virgen son numerosos, sólo citaré algunos: Por otro lado consideré la manifestación cultural de los chicanos la cual se caracteriza por la utilización de los símbolos religiosos, políticos, indígenas y por el reflejo de sus problemas sociales y de identidad.

    En el caso de la mujer, la imagen se refleja contundente tanto en sus raíces y tradiciones populares, retomando el ícono de la Virgen de Guadalupe. La imagen del estereotipo de la madre se muestra de una forma directa y tradicional en las obras de artistas españoles tal es el caso de Genaro Urrutia con Maternidad fig. La representación de la mujer ha venido marcada por un escaso desarrollo en lo que se refiere al arte español. Sin embargo, las realizaciones llevadas a cabo, marcan un hito en la Historia del Arte, tal vez precisamente por su fuerza en un mundo que les es hostil.

    A su vez, estos cuerpos se entrelazan con elementos decorativos con los que los cuerpos se entrelazan: Se encuentran en una especie de isla flotante sobre una superficie oscura. Se distinguen los rostros de las muchachas: Una de ellas mira fijamente fuera del cuadro.

    Se representan así diversas etapas de la inconsciencia antes de llegar a ser mujer. La siguiente dicotomía genérica presenta a la prostituta y femme fatale.

    La prostituta es la mujer social y culturalmente estructurada en torno a su cuerpo erótico, en torno a la transgresión. En un nivel ideológico simbólico, en ese cuerpo no existe la maternidad, pues se encuentra pervertida. La mujer fatal ha existido desde la mitología y en el folclor en todas las culturas. Entre los primeros ejemplos que podemos referir en el presente trabajo, se encuentran los personajes judeocristianos tales como: Así, la figura de la mujer fatal se hace omnipresente en la cultura occidental a finales del siglo XIX y principios del XX y que como hemos visto, tiene un arraigo cultural antiquísimo.

    En el siglo XIX, la figura de la prostituta y de la madame hacen su aparición, primero en la literatura naturalista S. En esa época se nos presenta la imagen de la mujer transgresora del orden establecido, la mujer concupiscente que conduce al buen burgués a participar de los placeres prohibidos fuera del lecho matrimonial. Ella retoma la figura de la mujer fatal en uno de sus performances llamado: En este sentido, el valor social de Santa expresa el inicio de una nueva manera de coloniaje, a través de la explotación, la carencia, los vicios y enfermedades, la sordidez manifiestas en la gran ciudad.

    Pero igual de fascinante que Santa también es el ejemplo de una propuesta innovadora de expresión artística que empezaba a germinar en las obras de los escritores mexicanos: Entre los puntos que se exteriorizan a lo largo de la lectura en Santa, se considera al cuerpo femenino como el objeto de conocimiento que se pone en evidencia, en tanto forma de expresión cultural y como propósito artístico.

    Existencialismo sensible, débil, perdido, pobre y sin retorno. Con su nuevo sujeto literario: La prostituta fue para Gamboa un instrumento para extender su crítica hacia las laxas conductas morales que el desarrollo y el progreso habían hecho estallar. Contreras, después de un azaroso evento que inició en fiesta y terminó con la muerte de la prostituta que compartió con ellos un sarao.

    Como construcción narrativa de un ser femenino estigmatizado, Santa favoreció el ejercicio del discurso sobre la mujer, tanto en el arte como en la literatura, posibilitando así traducir las experiencias en un trenzado de representaciones mitológicas: Judith y Salomé se presentan como dos figuras bíblicas recurrentes en el arte modernista de la época, las cuales influyeron en el imaginario colectivo sobre la concepción moral de la mujer en esa época.

    Contreras, y el literario en la narrativa de Federico Gamboa. La fetichización del cuerpo femenino, y en concreto el de la prostituta, tuvo gran fuerza para el desarrollo de la obra de otros autores mexicanos, tal es el caso del pintor Julio Ruelas, quien supo plasmar la visión maniquea que la sociedad porfiriana tenía sobre la mujer: Ciertamente, estos pintores se ubican dentro de la etapa moderna en el arte mexicano, pero no disfrutaron de la popularidad, ni de los beneficios de Porfirio Díaz como fue el caso de los artistas que aquí nos ocupan.

    Contreras y Julio Ruelas utilizaron como modelo a la prostituta para transformarla en representación del cuerpo del mundo, y éste se traslada ya bien al texto, a los armazones de la escultura o a los esbozos de la pintura. La figura humana se fue alejando de viejos clasicismos y corresponde al cuerpo femenino materializar las condiciones certeramente expresadas de la realidad. En Santa se hace visible una imagen corpórea y se vuelca en la fuerza de la escritura con una travesía por medio del cuerpo y su imagen, de tal manera que el deseo forma ecos a su alrededor.

    La capacidad expresiva del autor —en tanto que responsable del principio de agrupación del discurso y del foco de su coherencia— logra asociar las representaciones de lo femenino vuelto mercancía con el engañoso mundo moderno: La representación del cuerpo y su imagen predestina a la prostituta a ser la figura central; en ella, y gracias al anatema moralizante que recae en su estampa, no sólo se mantiene una estructura imaginaria de la representación figurativa, al mismo tiempo se produce también un modo de pensar las representaciones pictóricas, que se hacen visibles en la corporeidad de la mujer prostituta.

    A través de las descripciones se detalla el cuerpo femenino como objeto de deseo, como fetiche expresado en cuadros con escenas sensuales, erótico o grotesco; retratos, cuadros que motivan a furores o ensoñaciones. Al respecto debemos considerar un detalle importante: Pero la vista supone siempre una distancia entre el contemplador masculino y lo contemplado femenino. Esta dualidad escindida entre razón-emoción, marcó también la polaridad entre masculinidad y feminidad.

    La gente de la época consideraba que la razón era masculina y la emoción femenina. En los terrenos específicos de la sexualidad y el erotismo, esta ruptura conforma también una división del ser en el que la agresividad, la conquista, la valoración, la autodependencia fueron consideradas como viriles, mientras la docilidad, imprecisión, dependencia y disponibilidad eran características propias de la feminidad.

    Tal cisma se reflejó tanto en la pintura de desnudo como en la literatura realista-naturalista. Federico Gamboa se cuida muy bien de elaborar cuadros eróticos que se integran en una red de ideas negativas en torno al sexo y al erotismo.

    El discurso sobre el cuerpo femenino emprende también una valoración de las fantasías masculinas y pone en los labios de un narrador omnisciente el deseo y la libido femenina.

    Siguiendo ese imaginario moral androcéntrico, el motivo erótico en Santa contribuye a dar una cierta dosis de energía especial que mueve a aflicción, angustia y desasosiego. Los datos de esa concepción mortificante del erotismo en la literatura naturalista fueron favorables a las condiciones del desarrollo del arte de finales del siglo XIX. La eliminación de la desnudez completa se relaciona con una lógica del erotismo propuesto por Federico Gamboa, quien a pesar de marcar la degradación del cuerpo y la veracidad de los acontecimientos que lo circundan, no se constriñe al naturalismo europeo; de haber sido así hubiera tenido que hacer descripciones con las características del retrato casi documental de actos sexuales reales, y seguramente su obra no hubiera disfrutado del éxito que alcanzó en su época.

    Sobre todo al exponer la degradación de una moral conservadora, a través de una sexualidad peyorativa, de la industria de la diversión y del placer como un bien de consumo. Para permitir al relato permanecer dentro de los límites de la decencia y no provocar demasiado la censura, imprimió a su erotismo el sello mortificante de la culpa y la hipocresía.

    A través de la descripción, el texto alcanza tal precisión que lo emitido parece visto con los ojos: Por ejemplo, entre y en la revista Frégoli se supo entrelazar el dibujo satírico y el texto burlón, exponiendo al cuerpo femenino desnudo caricaturizado.

    Cómico —el semanario humorístico de esa misma época— ofrecía en crónicas sociales, recetas de cocina, relatos amenos y de esparcimiento.

    Los estereotipos nocivos pueden ser hostiles o negativos por ejemplo, las mujeres son irracionales o aparentemente benignos por ejemplo, las mujeres son protectoras. La utilización de los estereotipos de género es dañina cuando genera violaciones de los derechos y las libertades fundamentales.

    Un ejemplo de lo anterior es la falta de penalización de la violación marital, basada en el concepto social de que la mujer es la propiedad sexual del hombre. En otros tratados de derechos humanos también se exige que los Estados Partes se enfrenten a los estereotipos nocivos y a su utilización. Eliminating judicial stereotyping Las mujeres, la paz y la seguridad. Defensoras de los derechos humanos.

    La violencia contra las mujeres. La trata de personas. Los derechos a la salud sexual y reproductiva. La tierra, la propiedad y la vivienda. Los artistas que han realizado la imagen de la mujer virgen son numerosos, sólo citaré algunos: Por otro lado consideré la manifestación cultural de los chicanos la cual se caracteriza por la utilización de los símbolos religiosos, políticos, indígenas y por el reflejo de sus problemas sociales y de identidad.

    En el caso de la mujer, la imagen se refleja contundente tanto en sus raíces y tradiciones populares, retomando el ícono de la Virgen de Guadalupe.

    La imagen del estereotipo de la madre se muestra de una forma directa y tradicional en las obras de artistas españoles tal es el caso de Genaro Urrutia con Maternidad fig. La representación de la mujer ha venido marcada por un escaso desarrollo en lo que se refiere al arte español.

    Sin embargo, las realizaciones llevadas a cabo, marcan un hito en la Historia del Arte, tal vez precisamente por su fuerza en un mundo que les es hostil. A su vez, estos cuerpos se entrelazan con elementos decorativos con los que los cuerpos se entrelazan: Se encuentran en una especie de isla flotante sobre una superficie oscura.

    Se distinguen los rostros de las muchachas: Una de ellas mira fijamente fuera del cuadro. Se representan así diversas etapas de la inconsciencia antes de llegar a ser mujer.

    La siguiente dicotomía genérica presenta a la prostituta y femme fatale. La prostituta es la mujer social y culturalmente estructurada en torno a su cuerpo erótico, en torno a la transgresión. En un nivel ideológico simbólico, en ese cuerpo no existe la maternidad, pues se encuentra pervertida. La mujer fatal ha existido desde la mitología y en el folclor en todas las culturas.

    Entre los primeros ejemplos que podemos referir en el presente trabajo, se encuentran los personajes judeocristianos tales como: Así, la figura de la mujer fatal se hace omnipresente en la cultura occidental a finales del siglo XIX y principios del XX y que como hemos visto, tiene un arraigo cultural antiquísimo.

    En el siglo XIX, la figura de la prostituta y de la madame hacen su aparición, primero en la literatura naturalista S. En esa época se nos presenta la imagen de la mujer transgresora del orden establecido, la mujer concupiscente que conduce al buen burgués a participar de los placeres prohibidos fuera del lecho matrimonial.

    Ella retoma la figura de la mujer fatal en uno de sus performances llamado: Se cuidan los zapatos andando de rodillas. En el cabaret, todos los personajes son mujeres, sumamente fuertes, que juegan y dominan la mirada masculina a placer. Cabaret-Performance, es un performance que formó parte de las celebraciones por los cien años del Cabaret Bombay y Niña Yhared se propuso realizar una pieza posmoderna, que lo mismo recuerda al género de la Alemania de entreguerras, de Kurt Weil y Marlene Dietrich, que al cabaret de México en la década de los cincuenta, de Ninón Sevilla y Tongolele, gracias a la flexibilidad que permite un género híbrido como es el performance.

    La mujer ha sido una víctima permanente a lo largo de la Historia. La nómina de agravios de que ha sido objeto es muy extensa. Podemos mencionar el término victus, que significaalimento; podría ser también que viniese de vieo atar con juncos; formaba parte del ritual y en tal caso, significaría atado, inmovilizado. Podría ser también que la palabra proviniese de vincere , vencer, o también de vincire, que significa atar.

    La razón de ser de la víctima es ser sacrificada sacrum facere , es decir, hacer con ella una cosa sagrada. En primer lugar porque el victus , el alimento ha de ser santificado mediante un ritual; y en segundo lugar, porque la tribu necesita hacer víctimas para mantenerse fuerte y unida o en todo caso, para marcar distancias respecto a éstas.

    Por ello es preciso que la víctima cargue con las culpas de todo aquello que perjudica a la tribu.

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    El uso de la imagen como documento histórico,pp. Hablar de la víctima sugiere hablar de violencia, ésta es entendida como una conducta intencional y dañina, ejercida sobre alguien en particular, previamente liberada y dirigida, puede ser activa o pasiva. Podemos mencionar el término victus, que significaalimento; podría ser también que viniese de vieo atar con juncos; formaba parte del ritual y en tal caso, significaría atado, inmovilizado. Un estereotipo de género es nocivo cuando limita la capacidad de hombres y mujeres para desarrollar sus facultades personales, realizar una carrera profesional y tomar decisiones acerca de sus vidas y sus proyectos vitales. Antología crítica de narradoras mexicanas nacidas en el siglo XIX, Zola, Émile, El naturalismo, ed. Entre los intentos de construir una nación y las formas de organización socio-política del país, la mujer perduró en numerosos aspectos ligada a la sujeción tradicional del coloniaje, y aun con la influencia de las modas y corrientes literarias venidas del extranjero, el modelo femenino en la narrativa mexicana no tuvo una transformación significativa. Conde, Teresa del, Ruelas. Enlace o nexo del consiguiente con sus premisas. En el caso del arte, tampoco ha sido ajeno a estas construcciones. Se distinguen los rostros de las muchachas:

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